San Romero de las Americas

Reflection by Romero House pilgrim María José (Spanish to follow):
I believe in the existence of extraordinary people, people who have a capacity to give up their lives for other people if necessary, people who are above average and who with their actions, their will, perseverance and love can change the world. Monsignor Oscar Arnulfo Romero was an exceptional being, I see him in the love he has sown in people.
Being here in the Vatican with pilgrims from El Salvador, and from so many countries, that believe and venerate Monsignor Romero is a unique and special feeling.
Today we attend a Mass of Thanksgiving to celebrate the canonization of Archbishop Romero and then an audience with Pope Francis, a very special moment for the spirits of all who were there.
For many, Monsignor Romero’s is a beacon of hope as a bearer of the truth, someone who struggled for human rights and had a commitment to the poor.
Everyone who I talk to tells me stories about a man and am affectionate priest, loving and committed to the church, a special being now elevated above altars in the church.
Many tell me their personal stories and the miracles that they attribute to the Saint of the Americas. Luisa came from San Salvador with her two-year-old son to be present for the canonization as a sign of her faith because of the favor received from San Romero, her son was born with a heart condition that would only allow him to live a few months, and today he is still healthy .
We identify with the pilgrims that we have met along the way, with the joy and love they carry that after almost 40 years Monsignor has been canonized. They tell me that for them he was already a Saint, and now they hope that his example will multiply in everyone’s voices and hearts.
In each of his homilies, Monsignor Romero proclaimed words of hope that still hold true today.
One of them was: “If they kill me, I will be resurrected in the Salvadoran people.” Words that are being fulfilled today, but not only in El Salvador but in thousands of hearts that are scattered around the world and that have been sown with ideas and the love of the Saint of the Americas, Monsignor Romero, his words are coming true. He is risen and he is interceding for many people. We hope that his dream of justice and freedom will also reach the men and people who today suffer from poverty, injustices , violence and war.
Spanish:

Creo  en la existencia de gente extraordinaria, gente que tiene una capacidad de dar a otros hasta la vida si es necesario, gente que está por encima del promedio y que con sus acciones, su voluntad, perseverancia y amor cambian el mundo. Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue un ser excepcional, lo veo en el amor que ha sembrado en la gente.

Estar aquí en El Vaticano con peregrinos de El Salvador y de tantos países que creen y veneran a Monseñor Romero es un sentimiento único y especial.

Hoy asistimos a una misa de Acción de Gracias para  festejar la canonización de monseñor Romero y luego a una  audiencia con el Papa Francisco, un momento muy especial por la espiritualidad de todos los que allí estábamos.

Para muchos Monseñor Romero es estandarte de la verdad, la lucha por los derechos humanos y del compromiso con los pobres.

Con todos lo que hablo me  cuentan anécdotas de un hombre y sacerdote cercano, amoroso y comprometido con la iglesia, un ser especial hoy elevado los altares.

Muchos me cuentan sus historias personales y los milagros que le atribuyen al Santo de América en su vida. Luisa por ejemplo vino desde San Salvador con su hijo de dos años para estar presente en la canonización como muestra de su fe por el favor recibido de San Romero, su hijo nació con una condición cardíaca que sólo le permitiría vivir pocos meses,  hoy está sano.

Nos sentimos identificados con los peregrinos que hemos conseguido en este camino, con la alegría y el amor de muchos porque luego de casi 40 años Monseñor ha sido elevado a los altares, aunque me advierte que para ellos ya era un Santo, esperan que su ejemplo se multiplique en la voz y el corazón de todos.

En cada una de sus homilías, Monseñor Romero pronunció frases que a la fecha siguen vigentes.

Una de ellas fue: “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”. Palabras que hoy se están cumpliendo, pero no solo en El Salvador sino en miles de corazones que están regados por el mundo y que han sido sembrados con las ideas y el amor de el Santo de América, Monseñor Romero, sus palabras  se están haciendo realidad ha resucitado y él está intercediendo por muchas personas, ojalá su sueño de justicia y libertad llegue también a los hombres y pueblos que hoy sufren por la pobreza, las injusticias, la violencia y la guerra.

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